EL IMPOSTOR de Javier Cercas
(Barcelona, Penguin Random House, 2014)
El impostor de Javier Cercas
(Barcelona, Penguin Random House, 2014)

Es también El impostor (aunque no fuera la finalidad de su autor) un minucioso estudio sicológico sobre los mecanismos que rigen la complejidad de la mente humana pues, una vez pasado un hecho, es susceptible de ser inmediatamente tergiversado por el subconsciente incluso aunque no se tenga la intención de alterarlo. De ahí que la narración que realiza Javier Cercas de la vida de Enric Marco esté siempre al filo de la realidad-ficción: “No lo sé con exactitud –Marco no lo recuerda o dice que no lo recuerda-, pero adelanto una hipótesis […]: Marco es básicamente un pícaro, un charlatán desaforado, un liante único” (1º 12).
Resulta llamativo encontrarse en el libro con un episodio idéntico al que protagonizan el autor y el protagonista de Niebla, novela de Unamuno. Aunque en esta ocasión es incluso más dramático que en la historia del rector: Marco defiende a capa y espada que su impostura no solo no ha ido un engaño, sino que, con sus medias verdades o mentiras piadosas, consiguió poner en candelero la causa de los deportados y el holocausto judío, que estaban olvidados.

La impostura de Marco para Javier Cercas tiene un interesante paralelismo con la de Don Quijote, o mejor dicho, con la de Alonso Quijano que, cansado de llevar una existencia anodina, se imagina caballero andante con el nombre de Don Quijote de la Mancha. Enric Marco era mecánico y trabajó durante veinte años en un minúsculo y anónimo taller. Ante esto se construye un pasado combativo contra el régimen de Franco, pero finalmente Cercas descubre, a través de un portentoso análisis de la personalidad de Marco, que lo ha conformado sobre medias verdades.
Además Javier Cercas logra algo que no se había propuesto al principio: escribir un libro sobre la creación no solo literaria sino más bien artística, donde describe la lucha del creador con la palabra, los colores, el cincel, la luz para construir una historia en un contexto donde realidad y ficción se confunden. Su conclusión es que los sentidos nos engañan y, como Enric Marco, unas veces mentimos porque creemos que decimos la verdad y otras veces porque nos convencemos de que un hecho ficticio sucedió realmente de esa forma para salvarnos, justificarnos o ser alguien ante los demás.
A pesar del extraordinario ejercicio literario que es El impostor, el libro al final se hace repetitivo y quizás hubiera alcanzado su extensión exacta con unas páginas menos, pues el escritor debía haber sido consciente del más que posible cansancio del lector conforme avanzaba en la lectura, teniendo en cuenta el denso contenido de todas y cada una de sus 425 páginas.
asalgueroc